Advertencia

Fuego. Explosión de fuego. Destrucción expresada en incendios. Términos de fuego interno. El cataclismo de la crematoria de cuerpos es fuego. La ciudad en llamas es fuego. La fogata extendida es fuego. El infierno está frío. Aquí está el fuego: Llamaradas de atención al cielo que se nubla; como indios con señales de humo; como dioses clamando más dioses.
Fuego. Nada más que fuego. Fuego externo: mírate dentro. Implosión de FUEGO.

sigues siendo imprescindible en las transformaciones que suceden en la galaxia entera.

Ardamos

miércoles, 9 de junio de 2010

Ramón y el quince. Pequeños paréntesis en una vida de cercanías.

Suena de fondo:

Proxima parada: Atocha.

Saca del paquete de tabaco un canuto y se lo enciende nada más salir al andén, de manera discreta se lo oculta entre las manos para que todos los pasajeros que tiene alrrededor no se percaten de lo que va a empezar a fumarse, lentamente, mientras se dirige al hospital Niño Jesus, donde su hijo de cinco años ingreso hace quince dias. Aún no saben los médicos el diagnóstico, por lo visto tienen que medicarle via oral varias veces al dia, las venas de las manos no dan más de si.

El papeleo del paro le estaba sacando de quicio, apenas tiene para comprar tabaco y una china de cinco euros; diecisiete euros, cuarenta céntimos, un día. Relax, necesitaba pensar como podía hacer para el próximo mes cobrar el subsidio, quince años cotizando, el tiempo sacude su cabeza tras la quinta calada, aún queda un rato para que su hijo acabe de comer, ya no son las 15:00 de la tarde, fue ayer.

Cuando recuerda a su mujer el pecho se le estremece, sabe perfectamente que ya no le quiere, vive lejos de él desde hace más de un año, casi cinco meses más, pero su hija ya va a cumplir catorce años... supone que estará junto a su madre y a la madre de su madre en el la habitación numero diecisieta, la última vez le contó que salió con sus amigas, está en edad de dejar de ser niña. Silencio.

Apura las últimas caladas, espera que al llegar a Villalba se encuentre algún amigo que le pueda dar un poco de marihuana, mañana va a ser un dia largo y el trayecto se puede hacer pesado. En la estación de Villalba pidió un cigarro a un chaval al que seguramente le saque quince años; ahora tiene treinta y cuantro, el més que viene treinta y cinco. No hay tiempo para ver las noticias.

Al salir de la estación saca del paquete de tabaco ahora un poco más arrugado que hace quince minutos el cigarro que le habían dado antes, estaba a la mitad, suficiente para subir todo recto al hospital.

Que aproveche, es la hora de comer.


6 comentarios:

J.Gomis López dijo...

Muy buen relato Diego, sí señor. Ole ole!

Diego dijo...

Es una historia real, he conocido hoy en el tren a este hombre y me resumido su situación en 20 minutos, me ha conmovido y no he podido resistir al llegar a casa escribir esto xD

Diego dijo...

Por cierto, el payo que le ha dado el cigarro he sido yo :P

J.Gomis López dijo...

Cuando lo he leído me ha parecido algo muy real; tenía que ser. Es la hostia las historias que te puedes encontrar en un tren.

Anónimo dijo...

Hablando de historias reales: Estás en el tren o en el metro; de pie o sentado. Y miras a la gente -cuántas historias vivas, que nunca conocerás-. Pero una te llama la atención: una chica, preciosa, que te está mirando. Cuando toma conciencia de que la has descubierto esquiva tu mirada, pero tú sigues mirándola. Esta vez te pilla ella a ti y eres tú el que mira hacia otro lado. La operación se repite unas cuantas veces y puede que incluso os dediquéis una sonrisa mutua. Si la hubieras conocido en otras circustancias te acercarías, hablarías con ella. Aunque te tomara por loco -tomamos por locos a quienes nos hablan por el placer de hacerlo-, aunque no se atreviera a quedar contigo. Y le darías tu teléfono y a lo mejor podríais tomar un café y conoceros y encontrar el amor. O no. Pero llegas a tu parada y te bajas. Miras esperando que te dedique una última mirada, pero no lo hace. El tren -o el metro- se va. Y has perdido la oportunidad. ¿Qué podía haber pasado? ¿Cuántas cosas nos perdemos por no probar, por tener miedo, por ser absurdos e inhumanos?
Os invito a intentarlo siempre. Y como en esto, en todo.

Hilaria.

Anónimo dijo...

Un héroe de la vida real.

=)

Dieguín, me gusta.

Hablamos de la vida vía tuenti en breves, supongo, aunque prefiramos hablarlo en persona. Un saludo.