Advertencia

Fuego. Explosión de fuego. Destrucción expresada en incendios. Términos de fuego interno. El cataclismo de la crematoria de cuerpos es fuego. La ciudad en llamas es fuego. La fogata extendida es fuego. El infierno está frío. Aquí está el fuego: Llamaradas de atención al cielo que se nubla; como indios con señales de humo; como dioses clamando más dioses.
Fuego. Nada más que fuego. Fuego externo: mírate dentro. Implosión de FUEGO.

sigues siendo imprescindible en las transformaciones que suceden en la galaxia entera.

Ardamos

jueves, 12 de agosto de 2010

Rayuela,capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

2 comentarios:

Gabriel dijo...

Hay un rincón angosto donde ya apesta el hedor a recuerdo podrido, un hedor febril, un hedor que invita al delirio, que impide a la razón la cura y en esa lucha encarnizada sólo el tiempo, testigo mudo, sentenciará el final, por fin la peste? por fin el presente? por fin sin porfines?.

Lamuen Zomelli dijo...

El que ha conocido a Dios, se libra de todas las cadenas, y con los sufrimientos desaparecidos deshácese del nacimiento y de la muerte.
El Dios lo lleva todo reunido en sí: lo transitorio y lo eterno, lo desarrollado y lo no desarrollado. El hombre que no constituye una unidad con Dios permanece ligado porque está apegado a la sensualidad. El que ha conocido al Dios, queda libre de todos los lazos.
Cuando los hombres se pongan al aire a modo de vestimenta, acabarán los sufrimientos, aún sin que se haya conocido al Dios.

de los Upanishadas del veda