Advertencia

Fuego. Explosión de fuego. Destrucción expresada en incendios. Términos de fuego interno. El cataclismo de la crematoria de cuerpos es fuego. La ciudad en llamas es fuego. La fogata extendida es fuego. El infierno está frío. Aquí está el fuego: Llamaradas de atención al cielo que se nubla; como indios con señales de humo; como dioses clamando más dioses.
Fuego. Nada más que fuego. Fuego externo: mírate dentro. Implosión de FUEGO.

sigues siendo imprescindible en las transformaciones que suceden en la galaxia entera.

Ardamos

sábado, 20 de noviembre de 2010

Ausencia






















A veces creo que no soy
más que una ausencia...

Me siento aquí, sobre un sofá,
o sobre la nube que imagino,
o sobre los pies y las piernas
mientras camino y
me pregunto
si tú, o tú, o tú
sabrás si estoy o no,
si estoy como podrías estar


solo, con la sola soledad
de estar vacío
de estar
sabiendo y saboreando
el hecho de que soy, de que soy
el amigo que ya he perdido
/de que soy
el niño que fui
/pero que soy
todo...todo cuanto ya no ves/ todo
cuanto se ríe el espejo
al ver
al pequeño que corretea por la pasión vivaz
luchando por no ser
la ausencia que ahora
miras,

pronunciando una palabra
o cien
que se van cuando dejas de
pensar que ya
-aunque siga aquí-
me he ido.

Me he ido
de la mano del pasado y de la del
frío que hay en casa,
me he ido
en busca de la misma
búsqueda,
la de mí,
la de ti, la del mundo entero
/es algo parecido/

Pero la lucha es inútil,
me postraré en tu recuerdo
como una foto /moldeable y frágil/
mañana llegará
mi rostro a ti,
se irá para jamás volver
hasta que vuelva
al sitio
en el que jamás he estado
pero del que nunca
me he ido,
y cuando agarre de
nuevo el cigarro
/de nuevo
me fundiré con el
humo
para llegar a ti de alguna forma.
Seré humo
y te propondré posturas
jamás vistas
y harás
que me quede muy dormido

y así, sobre la cuna
del sucio cenicero
vivirá la magia de un zagal
que vino para
ser fuego presente
pero que sólo,
y solo está ausente,
helado
de tu calor
como una estatua mirando caer
la nieve sobre la calle ajena y vacía
/y vacío
vacío como el vacío
de tus ojos
cuando me miras y me miras
sin ver cómo ni
quién ha esculpido
mis ayeres que ahora
-sólo ahora-
coinciden con tu mañana;

y sobre el baño de miel
que entrará por tu ventana
mientras tus ojos se apartan
la persiana
dirás lo que te digo
sin saber
que durante algún segundo
he estado aquí,
contigo.

Y aunque ahora la timidez
haya dejado de
partir mi lengua para convertirla en
mudo sigilo
/me pregunto
si mi voz o
si las letras que me escribo
son más niebla entre la niebla
o una mano que recorre el braille
que imagino
sobre la pared de tu alma...

aahh...
Puedes levantarme,
puedes levantarte,
pasear con mis palabras y también
puedes acercarte, y acariciar con lentitud
con tu mano de seda
o con tu mano lija
alguno de mis párpados y descubrir
que las ausencias
/aún con ojos abiertos pero inadvertidos/
también tienen algún sueño:
que veas los ojos
con los veo lo que miro.





1 comentario:

Lamuen Zomelli dijo...

Mi comentario más real sería no haber comentado, porque hay cosas que nos dejan en silencio.