Advertencia

Fuego. Explosión de fuego. Destrucción expresada en incendios. Términos de fuego interno. El cataclismo de la crematoria de cuerpos es fuego. La ciudad en llamas es fuego. La fogata extendida es fuego. El infierno está frío. Aquí está el fuego: Llamaradas de atención al cielo que se nubla; como indios con señales de humo; como dioses clamando más dioses.
Fuego. Nada más que fuego. Fuego externo: mírate dentro. Implosión de FUEGO.

sigues siendo imprescindible en las transformaciones que suceden en la galaxia entera.

Ardamos

martes, 28 de septiembre de 2010

Falacia

Conocí un día un hombre, un hombre que murió para conocer el amor y hacerse de nuevo niño, que dijo que la primera mentira del hombre es decir que no miente.

Un juguetón niño comete una estupidez de la que se siente muy culpable; su padre le pregunta si la ha cometido y tras el asustadizo “no” del pequeño su padre le pregunta, ¿no me estarás mintiendo, verdad? No...Responde el niño. En ese preciso instante nace la mentira y la conciencia de Mentira. El niño ya no se siente culpable de la estupidez cometida, sino de la Mentira.

A partir de aquí se pueden hablar de muchos tipos de mentiras. La mentira piadosa, tan cobarde como aparentemente empática. La mentira cobarde, esa que sólo piensa en sí misma y en el reproche que trae consigo la verdad escondida.

De ahí a falacia hay un largo trecho. La mentira puede ser juguetona a veces, inconsciente en algunos casos. El cielo es verde; hoy no he soñado; los perros no muerden si les susurras una verdad al oído. La falacia es premeditada y una gran argumentación de mentiras y de verdades decoradas. Demagogia de las palabras honorables. Virtud de los hombres muertos en vida. Es la pura manipulación.

Me cansa mi propia explicación. No se me da nada bien ser profesor de universidad.

POEMA FALSARIO

¿Dónde has llegado Humanidad?
¿Dónde te has escondido?
Allí donde pintaban un retrato real y veraz los primigenios
te has llevado contigo
el honor, la persona de honor.
La persona (del latín persona, -ae, máscara)
con máscara reconocible.
Y no es la gloria lo que me regalaste en sueños
sino confianza, empatía, una mano
que comprendía -o no- mi mal dormir/ pero sí lo mecía para que intentara hacerlo.

Me has cerrado tu puerta y la mía
se va cayendo como una bolsa desde el cielo por preguntas
que nunca quise hacerme

¿estará diciéndome certezas
o convenciéndome
de su mentira
para que encuentre una verdad que me irá
quitando vida
dando soledad
quitando simpatía
dando un extraño en el espejo?


No marques más
mi camino
no seas profeta
de la tierra que nunca existirá
fuera de tu codicia
dentro de tu imaginar retorcido y egoísta.
Se me retuerce el pulmón
de la mundial cárcel que han forjado esos profetas
dibujantes de sendas perecederas para sí
pero perennes
en la herida del estómago de tantos
en la herida de la piel de algún ahogado en su propia desconfianza.

Tu falacia, tu circo
nuestra pena nuestra desgracia/
tu falacia, tu tribunal
nuestra injusticia nuestra verdad/
tu falacia, tu ejemplo
nuestra educación nuestra agonía.


¿Acabaré algún día este poema?
Estoy agotado.

2 comentarios:

Lamuen Zomelli dijo...

LA falacia se ha encontrado a sí misma en este poema.
eres un gran constructor de espejos.

Anónimo dijo...

Si vas el miércoles al recital, lleva este poema.
Eso sí, tengo una duda: ¿Quiénes son esos profetas? ¿Tienen nombre propio o mentarlos es, en sí mismo, una falacia que oculta la culpa de todos y cada uno de nosotros?

Lucre